Las vidas que fui
A ratos me sorprendo pensando en mis vidas pasadas. Para llegar a ellas no son necesarias regresiones hipnóticas ni rituales esotéricos. Basta con abrir recuerdos, fotografías, cartas... Una vez publiqué un libro pequeño pero grande, cuya portada llegó a salir en un telediario. Si lo pienso, parece increíble. Otra vez llegué a México cargada de maletas, dispuesta quedarme allí si surgía la oportunidad. Más tarde estaba en Barcelona, preparando un documental para clase. Mucho antes, buscaba la manera de quedarme a vivir en Inglaterra y no regresar después del año de los descubrimientos. También hubo otra vida pasada entre dos universidades y cursos de programación. O los días que pasé en Nicaragua y el año de cartas y folios de color amarillo. Todas las vidas que fui, que ahora parecen increíbles.También una vez, fui una gran lectora.
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